Mejor gestionar que combatir el estrés.

Nos está enfermando la velocidad y la sobreestimulación y vamos tomando consciencia de ello. Los pacientes quieren ir más allá de quitar el dolor de espalda o de cabeza y comprender por qué se sienten enfermos, alterados o sin energía.
Asimismo aumentan los profesionales sanitarios inconformes con los resultados de sus tratamientos y por eso buscan y complementan su formación con medicinas complementarias. El modelo de salud esta cambiando, porque todos queremos vivir, no solo más, sino mejor.

El interés por la calidad de la salud es ahora el centro de la preocupación. Hay una gran diferencia entre aumentar la expectativa de vida y darle calidad y bienestar a esos años que estamos agregando a nuestra existencia.

El modelo de cuidado de la salud que hemos estado viviendo ha sido diseñado para mantener a las personas en activo: reducir o eliminar los tiempos de baja, llevar a los pequeños al colegio aunque tuvieran un poco de fiebre, mantenernos más tiempo despiertos y activos o ir al baño cuando me viene bien y no cuando mi cuerpo lo necesita, entre otras.

Sin embargo este sistema nos está pasando factura, el estrés mantenido en el tiempo, la sobrestimulación, la aceleración, están dejando en nuestro organismo secuelas que a mediano y largo plazo se están convirtiendo en verdaderas pandemias.

Para algunos será más difícil aceptarlo, pero estoy convencido de que el incremento del modelo de salud integrativa, en el que los profesionales de la salud incluimos más herramientas terapeúticas: homeopatia, acupuntura, nutrición celular u ortomolecular, coaching, entre otros, son la demostración de que para todos, profesionales y pacientes, la preocupación es hacer una cobertura mas amplia de los factores que afectan a la salud para ganar en bienestar y calidad de vida.

es mejor gestionar que combatir el estrés

Gestionar, no combatir el estrés

El estrés nos mantiene alerta, activos, acelera nuestra reacción permitiéndonos sobrevivir. No obstante cuando esta situación se mantiene demasiado tiempo nuestro organismo se resiente.

Las hormonas relacionadas con el estrés favorecen la huida, suben la tensión arterial, aceleran el corazón, dan más combustible a nuestros músculos; esa es la respuesta esperada ante una situación que pueda comprometer nuestra vida, si es corta en el tiempo, nos ayuda, pero esas mismas hormonas pueden provocar cambios importantes en nuestro cuerpo: enfermarnos de la tensión arterial, provoca ansiedad, insomnio, trastornos con la memoria, etc.

Más que combatir, que es una actitud de alerta, agotadora, yo recomiendo gestionar el estrés.  Gestionar requiere que conozcamos los motivos  que nos llevan y nos mantienen en estados de alerta y estrés para eliminarlos o modificarlos.  Gestionar es un proceso gradual en el que progresivamente van mejorando los hábitos.

Herramientas para gestionar el estrés

Y mientras aprendemos de nuestros hábitos y rutinas y de nuestras maneras de reaccionar, podemos ayudarnos con algunas herramientas simples pero efectivas que se basan en el principio de Menos es Más:

  • Reducir los alimentos estimulantes tales como: café, bebidas con cola, taurina y el exceso de azúcar.
  • Mejorar la calidad del sueño y el descanso. Dormir bien es fundamental para aprender y recuperarse. En este caso la homeopatía  es una gran aliada con medicamentos no adictivos, sin efectos secundarios y que mejoran el estado general de bienestar como sedatif.
  • Reducir estímulos negativos, los compañeros tóxicos, las noticias en televisión o radio. Si notamos que somos personas con facilidad para preocuparnos o entristecernos, deberíamos evitar estos estímulos que en general no favorecen estados de animo positivos.
  • La hiperconectividad a internet, al teléfono, ha arrasado con los límites que teníamos entre ocio y trabajo. Con el teléfono móvil conectado seguimos trabajando hasta altas horas y empezamos muy pronto! Pon limites, apaga el móvil, desconecta el wifi, deja a tu cerebro descansar para que venga la creatividad.
  • Iniciar o mantener una actividad física de forma regular. La actividad física incrementa la segregación de endocrinas, la hormona del bienestar. Pero además cambiar de actividad, tener unos minutos que sabemos que dedicamos para nosotros mismos, es un regalo que nos merecemos.
  • Aprender a respirar. La respiración es un vehículo de bajar el ritmo, favorecer el sueño y sobretodo facilita la gestión de la ansiedad y el estrés.

 

About the autor:

Médico. Médico Homeópata y especialista en Nutrición Celular.

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